Antes de navegar

Llegamos al velero Lycka a mediados de noviembre que descansaba en el Varadero de la Marina Manzanillo en Cartagena. Y ahora empieza el trabajo de verdad. A todos nos gustaría poner el barco inmediatamente y salir a navegar, pero en un barco las cosas nunca son así. Antes de nada hay que limpiar el casco y ponerle capas de protección para que cuando navegue no se le enganchen moluscos y le impidan deslizarse suavemente sobre el agua. Hay que repasar las partes de madera del barco que sufren mucho en los climas tropicales por el fuerte sol, el agua de las lluvias y el viento. Lijar y barnizar se convierte en otra tarea fundamental. En nuestro caso también repasé la cubierta, que anque sea de maderas nobles hay que cuidarla.

Luego le tocó al motor, aceite, filtros, correas… y al motor del ancla, que al estar en cubierta recibe agua de sal y hay que limpiarlo. También cambiamos el tubo de escape que al estar en contacto permanente con agua salada estaba en muy mal estado.

Además, modernizamos ciertos aparatos electrónicos del Lycka, como el profundímetro o sonda y también el equipo de viento. Para éste último hay que subir al tope del mástil e instalarlo. El nos informará de la fuerza y dirección del viento respecto al velero.

Otro aspecto importante en un velero son las baterías. Normalmente llevan una para el motor y otras (en nuestro caso 6) de servicio, o sea, para la luz y aparatos electrónicos del velero. Van independientes, pero nosotros tenemos un mecanismo para poderlas conectar entre ellas en caso de necesidad. Por cuestión de seguridad cambiamos la batería del motor que a pesar de cargar no tenía ya la suficiente fuerza. En los climas tropicales las baterías se castigan mucho más y su vida es más corta.

Repasamos también el baño, la nevera, el gas y las tomas de agua y sentinas (las partes más profundas del barco).

Y por último los stays y jarcias (los cables y resistencias que sostienen el palo de la vela a la cubierta del velero). Ahí también tuvimos que hacer algunos cambios pues el óxido ataca a todo el acero del barco.

También como medidas de seguridad cambiamos chalecos salvavidas por unos nuevos y pasamos la revisión de los 3 extintores del velero.

Luego pasamos a las cosas de habitabilidad y comodidad. Compramos sábanas y almohadas nuevas, también colchonetas nuevas para un asiento de popa, toldos para el sol y para recoger el agua de la lluvia e incluso nos atrevimos a hacer un horno solar, para cocinar en alguna ocasión con la energía del sol.

Y por fin… todo a punto, el Lycka fue para el agua.

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